argentino Clarín, se reportó que “siete de cada diez divorcios por infidelidad se inician por los delatores modernos

Con la idea de ponernos al día con todas las alternativas que nos trae la era tecnológica, cada vez son más las personas que apuestan a aumentar su círculo de amistades a través de redes sociales tan populares como Facebook, MySpace y Twitter. En este afán, hay quienes analizan que estos servicios también facilitan la práctica hacia la infidelidad aunque sea sólo de modo cibernético.
De hecho, en una nota publicada por el tabloide argentino Clarín, se reportó que “siete de cada diez divorcios por infidelidad se inician por los delatores modernos: SMS, emails, chats o las redes sociales”. Al menos, “así lo registran los abogados expertos en informática y divorcio, y las agencias de detectives consultados”.
A su vez, un estudio canadiense señaló que esta práctica da pie “a celos enfermizos, y que lo que se escribe muchas veces provoca problemas de inseguridad en alguna de las partes de la pareja, entre ellas, por temor a ser víctimas de infidelidad”.
Sin embargo, ¿qué conlleva este tipo de infidelidad? ¿Qué elementos deben darse para catalogarla como tal?
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