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Relaciones después del primer hijo

Nace el primer hijo y todo cambia: dejan de ser dos para pasar a ser tres; de una enorme tranquilidad se pasa a una gran desorganización. Mientras el bebé se convierte en el centro de la vida familiar, el mundo de esos padres empieza a girar en torno de mamaderas, pañales, horarios de sueño, visitas al pediatra, fechas de vacunación. Los padres y madres se vuelcan tanto en este nuevo papel que olvidan su función de amantes. Y, si bien todo este cambio resulta complicado, es esencial que la pareja tenga su intimidad y que el vínculo amoroso sobreviva a las obligaciones parentales.

¿Qué sucede con la mujer?

Posiblemente tenga ciertas molestias (episiotomía y desgarros) que pueden producir dolor al realizar el acto sexual (aunque hayan cicatrizado de forma correcta). Por otra parte, su cuerpo cambia durante el embarazo y, algunas mujeres se sienten menos atractivas a los ojos de su pareja. Además, a algunas les resulta difícil reconciliar la imagen de madre con la de una mujer sexualmente activa, por ello, pueden disminuir su interés en la intimidad.

¿Y qué pasa con el hombre?

En esa etapa el hombre se siente perdido, confundido, excluido, no entra dentro de la relación madre- hijo, siente que su pareja le ha quitado atención y que no lo desea.

Si bien tener un hijo es lo más maravilloso que puede pasar en el mundo, y cuesta adaptarse, es esencial que los padres no olviden que son una pareja.

¿Cómo volver a ser amantes? Van acá algunos tips:

- Tener mucha paciencia.
- Conversar acerca de los que les pasa. En esa etapa la complicidad y la cooperación son fundamentales. Es importante reservarse, todos los días, un corto espacio de tiempo para conversar abiertamente lo que se está viviendo, porque es la única manera de saber lo que pasa con cada uno durante ese proceso de adaptación. Todos vivimos estos temas de manera diferente, y nuestras necesidades de hablar, de ser comprendidos, de recibir atención, son diferentes. Por eso es tan importante que la pareja esté permanentemente al tanto de cómo uno se siente, porque es la única forma de trabajar juntos las soluciones y de comprender los tiempos del otro para retornar a una vida lo más parecida posible a como era antes.
- Pacten espacios de descanso personal.
- Traten de no discutir por tonterías. Esto desgasta a la pareja y hace que el poco tiempo que se tiene para uno se desperdicie.
- Si bien la mujer puede tener dolores luego del parto, lo cual le impide mantener relaciones durante el primer mes, esto no imposibilita el reencuentro de la pareja, no hay nada que impida los besos y la caricias. Permítase volver a sentir y querer. Recuerde que antes de madre, fue también mujer.
- Organicen “encuentros” semanales (recurriendo a abuelas, abuelos, hermanas que pueden cuidar al bebe) y salgan a cenar o a ver una película. Si no pueden o no quieren dejar al bebé, preparen una cena especial en casa después de haber acostado al bebé.
- Lo mejor para los “tres” es que el niño no duerma en la cama de los padres. Pero si ahora tienen  un nuevo integrante viviendo en la misma habitación, intenten relajarse y enamorarse en otro lugar de su casa. La cama no es el único lugar para hacer el amor.
- Preocúpense por tener relaciones de calidad, pues obviamente con la llegada de un bebé la cantidad disminuirá notoriamente. Es el momento de preocuparse de los detalles y las novedades.

Creo que lo más importante es que utilicen su creatividad para encontrar una forma de disfrutar juntos, el modo lo elige cada uno de acuerdo a la historia de la pareja.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

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