Header Ads

10 lugares originales para tener sexo

Mantener la intensidad del encuentro erĂ³tico es una tarea que requiere ser tenida en cuenta. La vida sexual es sensible a las nuevas experiencias y se enriquece con ellas, pero tambiĂ©n se acostumbra fĂ¡cilmente a las formas de relaciĂ³n, sobre todo si estas “funcionan” a la hora de hacer el amor.
Muchas parejas suponen que incluir variantes podrĂ­a romper la magia de lo hasta ahora conseguido, o bien que no son necesarias para acceder a otros niveles de placer. Entonces, se ajustan a lo conocido. Otras, en cambio, no se animan a plantear variedades por inhibiciones personales o por temor a cĂ³mo podrĂ­a reaccionar el otro.
No siempre existe el mismo grado de apertura para hablar, proponer, o disfrutar del sexo con libertad. AĂºn asĂ­, las personas se animan mĂ¡s que antes a romper con la rutina y a probar distintas alternativas. Tomar la iniciativa para salir de la cama y explorar otros sitios para el placer puede ser una aventura excitante.
Algunas variantes
1) En el edificio. El ascensor es un buen lugar para dar comienzo al juego erĂ³tico. TambiĂ©n los balcones, jardines y terrazas son sitios a explorar.
2) Sobre el lavarropas. Sentarse arriba de este electrodomĂ©stico mientras hace el centrifugado incrementa la excitaciĂ³n, como sucede con cualquier objeto que vibre. De ahĂ­ que existan camas con distintos niveles de movimientos.
3) Al aire libre. Es muy placentero, tanto de dĂ­a como de noche. Se convierte en fuente de goce por la amplitud del espacio, la vivencia de libertad y las sensaciones que provocan los estĂ­mulos naturales cuando actĂºan sobre los cuerpos desnudos.
4) El clĂ¡sico: el hotel alojamiento. Por las connotaciones de “trampa” u ocultamiento, algunas mujeres los rechazan, pero de todos modos son la alternativa mĂ¡s buscada fuera de casa. Ofrecen distintas opciones, algunas simples y econĂ³micas, y otras con mĂ¡s servicios, como una cena, el jacuzzi o el pernocte.
5) El auto. Es uno de los preferidos de los hombres, que suelen excitarse por el riesgo.
6) El baño de un boliche. Al igual que el punto anterior, estĂ¡ entre los favoritos masculinos. Es posible que en ellos las fantasĂ­as voyeuristas, es decir, la probabilidad de ser visto por otros, incremente la jactancia, uno se los aspectos de la virilidad.
7) SĂ³lo para atrevidos. Otros prefieren indagar en lugares oscuros, pero concurridos, o en sitios desolados como obras en construcciĂ³n o terrenos baldĂ­os. Aclaremos que los medios urbanos cuentan con mĂ¡s alternativas que los rurales, donde la naturaleza y la intemperie sirven muchas veces de testigo.
8) Bien apretados. Los lugares chicos, como el guardarropas, el ascensor o el lavadero, son variantes a explorar, aunque es raro que una pareja que tenga otras opciones cĂ³modas opte por ellos. Sirven para casos de “urgencias”.
9) Cualquier rincĂ³n de la casa. Hay sitios que rompen con los lugares conocidos, como el baño (se puede compartir la ducha o un baño de inmersiĂ³n), la cocina (sobre la mesa o apoyados en la mesada) y el sillĂ³n del living.
10) En el cuarto… ¡Pero renovado! El dormitorio ha sido el lugar clĂ¡sico por excelencia y podrĂ­a tener muchas nuevas opciones, sobre todo cuando cuesta dejarlo. Podemos convertirlo en un espacio sugerente con luz tenue, colores cĂ¡lidos y una melodĂ­a envolvente. Otra propuesta para el cambio es animarse a ver juntos una pelĂ­cula erĂ³tica.
Hay muchos lugares que quedan mĂ¡s en el terreno de las fantasĂ­as, porque son difĂ­ciles de acceder. Un claro ejemplo es el baño de un aviĂ³n.
En todos los casos, hay que saber relajarse y “abrir los poros a lo nuevo”. Estamos tan habituados a hacer el amor en los mismos lugares, con los clĂ¡sicos objetos que sirven de marco al encuentro, que nos cuesta abrirnos a nuevas opciones.
Es imprescindible explorar puntos de placer, comunicar lo que nos gusta, tomar la iniciativa cuando existen ganas y no esperar a que el otro lo haga, resguardar la intimidad, tratar de hacerse el tiempo para un encuentro mĂ¡s prolongado y, por supuesto, proponer lugares novedosos.
Por el doctor Walter Ghedin, mĂ©dico psiquiatra y psicoterapeuta, autor de “Amores ansiosos y otras cuestiones del amor”, de ediciones Lea. 

No hay comentarios